CÓMO CAMBIAR 9 HÁBITOS DEL TELETRABAJO

Hay muchos momentos en que nuestro cerebro se rehúsa a trabajar, nos sentamos frente a la computadora sin energía y con desánimo.  Esto puede mejorar si cambiamos nuestros hábitos:

  1. Ordenar archivos y directorios de una manera lógica y funcional. Lo que utilizamos en este periodo no necesita estar revuelto con archivos de hace cinco o diez años.
  2. La música de fondo puede acompañarnos y levantarnos el ánimo, pero es un mal acompañante si distrae nuestra atención.
  3. Estar disponible para llamadas y redes sociales al momento en que llegan es amable, pero puede ser una mala idea. El tiempo rinde más si acotamos la vida personal a un horario de descanso y evitamos distractores.
  4. Una mala postura al trabajar en un sillón o la cama causa agotamiento rápidamente y reduce la productividad, es importante cuidar nuestra postura.
  5. El trabajo debe tener un sentido diario con actividades y entregables para dar un sentido de dirección y avance. Una lista diaria es clave para no perder el rumbo.
  6. Alterar los ciclos de descanso durmiendo poco un día y muchas más horas otro día altera nuestros ciclos biológicos y puede llevar hasta dos semanas regularizarlos.
  7. Al acostarnos, la intensidad de luz de los gadgets y la televisión reducen la producción de melatonina, la hormona que nos mantiene dormidos. Mientras más brillante sea una pantalla más se puede alterar nuestro ciclo de sueño.
  8. Una hidratación adecuada durante el día y una cena saludable ayudan a mantener la energía, la concentración y la salud.
  9. Ver películas de alta violencia o noticias negativas antes de dormir puede activarnos con temor o enojo, nada recomendable para un buen descanso.

Por Javier Novoa

PROCRASTINACIÓN EN EL TRABAJO ¿SABES QUÉ ES?

Si por tu mente pasan frecuentemente pensamientos como: “si no termino hoy no pasa nada”, “pasó una semana y siento que no logré nada”, entonces estás procrastinando, es decir postergando tareas.  Cuando se convierte en un hábito y especialmente durante el encierro, los resultados empiezan a verse afectados. Si respondes SI a una de estos puntos ve los consejos al final:

  1. Muchas veces estoy haciendo tareas que tenía la intención de hacer antes.
  2. Cuando tengo algo difícil que hacer, me digo a mí mismo que es mejor esperar para hacerlo hasta que me sienta más inspirado.
  3. En las actividades donde yo programo la fecha generalmente doy tiempos muy holgados.
  4. Me distraigo fácilmente y trabajo con muchas interrupciones.
  5. Con frecuencia digo «Ya no lo terminé hoy, lo hago mañana».
  6. Normalmente me espero a la fecha límite de entrega para cumplir.
  7. Trabajo sin horario, a veces muchas horas, a veces pocas, a veces de día y a veces de noche.

Estas son maneras para combatir este mal tan común en estos momentos:

  • Según diversos estudios los periodos de alta concentración pueden extenderse hasta un máximo de hora y media, después es necesario un descanso de 15 minutos. Identifica tu ciclo óptimo.
  • Determina un número de horas productivas por día.
  • Haz una lista de entregables del día.
  • Identifica las tareas complejas y empieza por ellas, las tareas de poco valor pueden esperar.
  • Califica las tareas por su impacto y urgencia y establece prioridades.
  • Normalmente las tareas de poco valor y breves son muy atractivas, es mejor evitarlas hasta terminar las de mayor impacto.
  • Si pones música de fondo, pon música instrumental para que no atraiga tu atención.
  • Las actividades deben estar definidas en entregables, no usar frases como: “hacer el plan de capacitación”, es mejor frases como: “terminar hoy el plan de capacitación”.

Por Javier Novoa