PERSONAS NOCTURNAS VS PERSONAS DIURNAS

Muchas personas llegan a la oficina una hora antes que la mayoría o se conectan desde su casa al amanecer para enviar correos, terminar pendientes del día anterior y figurar entre los colaboradores más comprometidos de la organización, mientras que otros batallan todos los días para despertarse y por más que lo intentan se sienten presionados y de mal humor por las mañanas.

El ser una persona diurna o nocturna es una predisposición genética y tiene que ver con diferentes ciclos biológicos que determinan su biorritmo. También participa la melatonina, una sustancia que se segrega al dormir e induce los estados profundos de sueño y descanso.  

Las personas nocturnas están más lúcidas, con mayor disposición y tienen más energía hacia el final del día y no temen desvelarse, si el trabajo es suficientemente retador o interesante pueden permanecer despiertos casi toda la noche, generando ideas creativas e innovadoras mientras que los diurnos estarán agotados al final de la jornada y terminarán su trabajo con poca energía.  Esto afecta las relaciones laborales entre jefe y colaborador y desde luego las relaciones de pareja, especialmente en entornos de teletrabajo.

Las empresas que cuentan con dos o tres turnos deben considerar este factor en el momento de la contratación: contratar a una persona diurna para un trabajo nocturno puede incrementar las posibilidades de accidentes, enfermedades y errores por falta de concentración y agotamiento.  Los turnos rotatorios donde las personas van cambiando el horario semanal o mensualmente para trabajar de día y de noche genera improductividad, trastornos como depresión y ansiedad y problemas laborales.

Por Javier Novoa