LOS RETOS DE LA EMPRESA FAMILIAR

La familia empresarial es diferente a la empresa familiar.  

La empresa familiar surge en el momento en que se integra un pariente, generalmente uno de los padres, hermanos o primos a la empresa del fundador y comienza a influir en las decisiones, hay un vínculo de confianza a partir de las raíces de parentesco y no de la relación jefe- colaborador.  Conforme se integran más miembros de la familia la relación se vuelve más compleja.  Cada familiar establece una relación personal donde se mezclan el sentido de propiedad accionaria, la relación de trabajo y por supuesto la relación familiar, una comunicación en tres niveles simultáneos.   Una vez establecida esta mezcla, los conflictos van dejando asuntos pendientes que poco a poco merman y desgastan la relación.  La comunicación todavía se puede volver más complicada si se integran parientes políticos, esposos y esposas que trabajan o no dentro de la empresa y que tienen opiniones influyentes, a veces participan segundos matrimonios, así como accionistas externos que no forman parte de la familia.

Una alternativa para estas empresas es convertirse en familias empresarias y esto requiere definir las reglas de participación de los parientes a través de un documento llamado Protocolo Familiar que especifica bajo qué condiciones se integran y salen los familiares, que posiciones pueden ocupar, cuáles son sus obligaciones laborales, así como los derechos que tienen.  Un gran tema del protocolo es la sucesión al retirarse el fundador, se debe definir quién de los hijos debe ser el sucesor y las razones de su designación.   Cuando este documento no se establece y no se firma por cada uno de los integrantes la empresa se ve tentada a desaparecer con la ausencia del fundador.

Es importante crear un consejo familiar que bajo reglas bien definidas resuelva los conflictos siempre viendo el interés común y la supervivencia del binomio familia-empresa. Generalmente la ayuda de una persona externa, neutral ayuda a clarificar las dinámicas, la mística del grupo y las expectativas.

Por Javier Novoa