¿EL TELETRABAJO ES PARA TODOS?

Para muchos está siendo un dolor de cabeza trabajar desde casa, nada comparado con el abrazo de un amigo al llegar a trabajar, una broma, un comentario en voz baja o una mirada pícara, no todos estamos hechos para trabajar desde casa.  Las video-llamadas difícilmente pueden ser una buena representación de la realidad

¿Qué factores determinan que a unos les guste el teletrabajo más que a otros?

  1. Desde luego un puesto diseñado para un trabajo autónomo hace una gran diferencia contra un tipo de trabajo que necesita de instrucciones y supervisión cercana.
  2. Algunas personas se sienten más cómodas siendo dirigidas (control externo) mientras que otras tienen una alta exigencia y autodeterminación (control interno).
  3. Las personas sociables necesitan una dosis diaria de conversaciones significativas y contacto afectivo, mientras que las personas introvertidas se sienten más cómodas con un contacto reducido.
  4. El gusto por los gadgets y la tecnología también marcan una diferencia al estar en teletrabajo.
  5. El trabajo a distancia permite a muchos aprovechar su energía de acuerdo a su ciclo biológico: matutino, vespertino o nocturno.
  6. Para algunos trabajar con tres tareas a la vez, tener llamadas en espera en el teléfono y dos personas esperando afuera de la oficina les produce adrenalina, para otros el estrés negativo crece conforme la demanda de contactos aumenta.
  7. Para los workaholics estar conectado las 24 horas y enviar mensajes es ideal, otros necesitan su vida personal de regreso al terminar la jornada.
  8. Las personas que necesitan un desgaste físico continuo tienen que tener lapsos para moverse y activarse sin estar conectados.

Las recientes modificaciones a la LFT seguramente tendrán una gran aceptación entre los colaboradores, aunque seguramente no tanto para los jefes hiperactivos.

Por Javier Novoa

CÓMO TRABAJAR DESDE CASA CON TU PAREJA

A veces puede ser difícil compartir espacios: lo que en la noche es un hogar durante el día se convierte en una oficina.

Hay reglas que nos pueden ayudar a entender el cambio de entorno para vivir de manera más funcional con la pareja.  Si estuviéramos en la oficina seguramente seguiríamos ciertas reglas no escritas:

  1. Cuando un compañero está visiblemente ocupado y no nos presta atención no significa que no somos importantes para él, simplemente respetamos su espacio.
  2. Las conversaciones cotidianas y preocupaciones personales sobre el gasto, la comida, los parientes y amigos, etc. forman parte del inicio y final del día, no son un tema que atender durante el horario de trabajo.
  3. Los espacios de descanso que tomamos durante la jornada no siempre coinciden con los de nuestros compañeros de trabajo y no los interrumpimos.
  4. Si buscan algo de comer no siempre significa que están abiertos a una conversación, puede ser un momento de reflexión y cambio de perspectiva por unos minutos.
  5. En el trabajo de oficina canalizaríamos el estrés que sentimos durante el día de diversas maneras, por ejemplo, caminaríamos unos minutos, nos distraeríamos con redes sociales, nos alejaríamos del lugar de trabajo o escucharíamos música con audífonos.

Es importante poder hacer el cambio de hogar a oficina con reglas sencillas y lo más importante, una vez que “salimos de trabajar” volvemos a nuestro entorno de hogar, bienestar, afecto y cuidado. La línea invisible que separa/une el hogar y el trabajo hace necesario tener pláticas que eviten contaminar el ánimo y la armonía.

Por Javier Novoa