LA DESAPARICIÓN DE LA EVALUACIÓN DE DESEMPEÑO TRADICIONAL

La evaluación tradicional incluye un “contrato de metas entre jefe y subordinado” con una revisión al terminar el ciclo, incluye una retroalimentación positiva y un juicio de valor sobre los resultados.   Pero la evaluación como la conocemos hoy está en proceso de extinción, el desempeño individual (y cada vez con mayor contribución intelectual) está afectado por un gran número de intangibles: la capacidad de los procesos y sus redundancias, la complejidad de variables que intervienen, el soporte tecnológico, la automatización y la disponibilidad de recursos, la estabilidad del entorno, la cultura y el número de personas que contribuyen al resultado final.  El líder ya no necesita tener seguidores, debe transformarse en facilitador de dinámicas que generan mayor valor a través del facultamiento y un verdadero liderazgo de servicio.

Las empresas con los sistemas más avanzados de gestión del desempeño tienen:

  1. Indicadores en tableros a la vista de todos, información transparente y distribuida con apertura y confianza.
  2. Ciclos cortos de desempeño determinados principalmente por proyectos.
  3. Integración de equipos multidisciplinarios e incluyentes que participan activamente con gran interdependencia haciendo difícil separar los objetivos individuales de los de equipos.
  4. Las conversaciones sobre desempeño son breves y frecuentes, los líderes son un miembro más del equipo y juntos analizan continuamente como pueden generar mayor valor, velocidad, satisfacción de los clientes e innovación.
  5. El sistema de compensación está relacionado con el éxito de la empresa, proyectos de valor, el crecimiento individual y las prestaciones elegidas por cada colaborador.

Por Javier Novoa