HABILIDADES DURAS Y BLANDAS

Las “habilidades duras” se adquieren a partir de conocimientos técnicos y experiencias en un área específica de negocio. Para los seleccionadores las habilidades duras se demuestran a través de resultados en diferentes situaciones de trabajo, retos, iniciativas y problemas que las personas han experimentado y manejado exitosamente.

Los seleccionadores buscan personas que hayan estado expuestas a situaciones semejantes a las que enfrentarán en el nuevo trabajo para asegurar su permanencia y buenos resultados.  El currículo generalmente hace referencia a algunas de las habilidades duras – logros y resultados – pero es necesario profundizar sobre el manejo de ciertas situaciones. Una vez que los candidatos cumplen con los requisitos, la decisión estará del lado de las habilidades blandas.

Las “habilidades blandas o suaves” se refieren al comportamiento y su afinidad con la cultura de la organización: el liderazgo, la habilidad de negociación, la venta de ideas, la motivación personal hacia el trabajo, su empatía e interés genuino por las personas y el aprendizaje, su manejo emocional ante la adversidad y los conflictos, la orientación y filosofía de vida, la congruencia entre sus valores y sus hábitos.  Por último y no menos importante es la identificación con el jefe inmediato, no siempre el mejor candidato es el que mejor puede funcionar en la relación jefe-colaborador.

Hoy se agregan otras variables culturales como la aceptación de la diversidad y la inclusión y los comportamientos basados en derechos humanos y laborales. Paradójicamente las habilidades blandas que definen la contratación no se enseñan en la mayoría de las escuelas y universidades y pocas veces son parte de una educación consciente de las familias.

Por Javier Novoa