¿EL OUTSOURCING Y EL INSOURCING DESAPARECERÁN?

La subcontratación tiene varias caras:

  1. La subcontratación legal que cumple con todas las obligaciones fiscales, laborales y el cuidado del bienestar de los trabajadores.
  2. La subcontratación ilegal que busca evadir las responsabilidades fiscales y patronales a partir de diversas modalidades como la simulación y subregistro, la evasión, la elusión, el abuso hacia los trabajadores y malas prácticas contributarias.

Una variante del outsourcing es el insourcing donde un grupo empresarial o una empresa crea una entidad separada para la administración de personal, muchas veces evitando el pago de utilidades, el reconocimiento de la antigüedad, los riesgos de trabajo, la asociación sindical, entre otros temas.

No hay duda que la subcontratación legal es necesaria. Según la Confederación Mundial del Empleo en 2018 casi 58 millones de personas en 32 países utilizaron este esquema en forma adecuada y regulada.  Comenta Héctor Márquez Pitol, Presidente entrante de la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH): “Es importante reconocer que las cadenas de suministro de todas las industrias están globalizadas y que las actividades económicas del mundo necesitan realizar trabajos de carácter temporal para promover el crecimiento económico”.

¿Cuál es el reto?  Si desaparece esta modalidad de trabajo se perdería competitividad en la maquila ante Estados Unidos, Canadá y el resto del mundo y provocaría desinversión como lo han manifestado la Canacintra, el Consejo Agropecuario, la Coparmex y empresas de EUA.  El tema no es la prohibición sino la regulación, algo que está empezando a entender el gobierno actual y por ello ha propuesto diferir las pláticas sobre el tema hasta febrero de 2021.  Sabemos que la simple prohibición no extinguiría las malas prácticas de incumplimiento de las obligaciones obrero-patronales y seguramente provocaría el crecimiento de la informalidad laboral y el desempleo.

Por Javier Novoa